Cartas Conocimiento del Mundo
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Bardi, 28 de Julio de 1933. Querido amigo: Gracias a Dios que después de tantos años he podido averiguar tu paradero y tener noticias tuyas. Hace pocas semanas fui a Nápoles y tropecé con tu tío. Sé que estás bien, que has hecho dinero en el comercio y que por añadidura te has casado con una hija de ese país: ¿Te ha costado mucho trabajo el hacer ese dinero? ¿Es la América como la pintan? ¿Es verdad que por allí corren los miles como por aquí las centenas, que hay tantas riquezas inexplotadas que aprovechar, tantos negocios lucrosos que emprender, tantos medios de hacer fortuna en un dos por tres? Háblame claro sobre esto ¿Qué hacen, de qué viven, a qué se dedican tantos italianos como hay en ese país? ¿Hay periódicos italianos?¿Son buenos o malos? A la verdad es que algunas cosas pican mi curiosidad, saber cómo pueden entenderse, combinarse, armonizarse gentes de tantas nacionalidades y tan diversas en lenguas, orígenes, costumbres, manera de vivir y pensar. Debe ser un espectáculos grandioso ver cómo allí hay lugar para todos y muchos más, mientras por aquí todos sobramos y nos comemos unos a otros. Esto está que huele, amigo mió; mejor dicho está podrido; para cada puesto cien aspirantes, para cada mendrugo de pan, cien hambrientos. Aquí no hay que pensar en fortunas, ni siquiera en ahorros; hace mucho el que gana para vivir, aunque no muy holgadamente. Yo voy agotando mi poca inteligencia en continuos proyectos, pero nunca doy con uno susceptible de llegar a ser realidad, con probabilidades de mejora para el presente y el futuro, de mi pequeña familia. Entre esos proyectos el que más me convence, es el de arrancar el vuelo, como las aves, que huyendo de los rigores invernales, buscan continentes, regiones y climas más benignos y más propicios a sus necesidades y deseos, aunque desprendiéndome de afecciones muy queridas. A veces pienso en que debo dejar a mi hija sola y me angustio mucho, pero se que si no lo hago no se aliviará en nada mi situación. Emprender viaje, como tú lo hiciste, para el Nuevo Mundo , y luego esperar a mi niña Gemma, a esperar tener una suerte mejor a la que tendré indudablemente aquí. ¿Qué te parece la idea? ¿Me moriría allí de hambre? ¿No encontraría alguna colocación u ocupación, que yo pudiera desempeñar satisfactoriamente? ¿Te parece que podría hospedarme en tu casa por unos pocos días hasta encontrar trabajo? De todas maneras sabes que soy fuerte y robusto, de pocos escrúpulos, dispuesto a todo. Al principio, mientras aprendo la lengua y estudio al país me amoldaría a cualquier trabajo, por rudo que fuese. Espero me hablarás francamente sobre esto, y sobre lo demás, rogándote especialmente me contestes a vuelta de correo. Recibe pues un abrazo de tu amigo. LORENZO SCATOLA |
El diario de Gemma Fecha: 5 de abril de 1934. Querido diario, hoy voy a contar un poco de mi historia. Soy Gemma, tengo 9 años y nací en Bardi, un pueblo cerca de Génova en el centro de Italia. Estoy un poco triste porque dentro de dos semanas voy a tener que dejar mi tierra para viajar a la Argentina, un país que no conozco. Allá me está esperando mi papá que se fue hace más de 6 meses, ¡lo extraño mucho! Por suerte mi abuela pudo cuidarme en este último tiempo, así no me quedaba sola mientras él no estaba. Las cosas en acá están difíciles, desde el fin de la guerra mundial en 1918, el país se vió muy afectado. Esto trajo como consecuencia una crisis económica terrible, por lo que es muy difícil conseguir trabajo, y a veces no tenemos nada que comer. Mi papá estaba muy preocupado por esta situación, hacía todo lo posible por traernos a mi abuela y a mí todo lo que necesitábamos. Pero su esfuerzo no era suficiente. Hablando con un amigo se enteró, de que quizás si viajaba a la Argentina, podría tener la suerte de encontrar otro trabajo que nos permitiera vivir mejor. Inmediatamente puso manos a la obra y en menos de una semana decidió comprar el pasaje en barco con los últimos ahorros que le quedaban. Por suerte, consiguió que otro conocido lo hospedara algunos días hasta que él pudiera conseguir un trabajo y mudarse a otro lado. Después de un tiempo, me escribió contándome que ya había conseguido el dinero para que yo pudiese viajar, y así encontrarnos. ¡Me mandó el pasaje diciendo que salgo en dos semanas! Tengo un poco de miedo, porque nunca viajé sola en barco y dicen que se tarda como 3 meses en llegar hasta allá. A veces pienso en que voy a dejar atrás la escuela, a mis amigos y amigas, a mi abuelita y me pongo un poco triste. Pero después pienso que mi papá me va a estar esperando, en un lugar que dice que es muy bonito. Ahora vive con otras personas de Italia, que ya son como una nueva familia. Espero también poder ir a la escuela para tener nuevos amigos y amigas y quizás en algún futuro poder volver a nuestra tierra, cuando las cosas hayan mejorado un poco. Próximamente seguro, vuelva a escribir para contar cómo es el barco, seguro que este diario me va a ayudar a sentirme un poco más acompañada.
|
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Comentarios
Publicar un comentario